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DISFRUTAR DE LAS AURORAS BOREALES

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  • Categoría de la entrada:Viajes

¿Os acordáis de Marta Vilamitjana, de Matoke Travel? En esta nueva entrada del Blog nos invita a disfrutar de uno de los mayores espectáculos de la naturaleza, las auroras boreales. Si te fascinan viajar, el frío y las aventuras, no dudes en ponerte en contacto con ella.

Se acercan las navidades y la situación invita a salir de casa. Y este año, más si cabe. Después de tanto escalar y desescalar, os propongo descansar un poco. Desconectar. Vivir la naturaleza en su grado máximo, acercarnos a ella para encontrarnos a nosotras. Lo probé hace un par de años. Cambié el barullo de las campanadas por el frio, el silencio y la oscuridad. Porqué sí, las noches más oscuras son las mejores para la observación de las auroras boreales. Y empezar el año mirando al cielo, de noche, en pleno círculo polar, es una experiencia más que recomendable. Nadie puede predecir una aurora (aunque hay aplicaciones que lo intentan, a veces con éxito…). Pero, en cambio, sí sabemos muy bien cuáles son los factores que dificultan su observación. Nuestro principal enemigo serán las nubes. Puede haber un espectáculo en el cielo pero una pequeña capa de nubes sobre nuestras cabezas será una pared infranqueable para nuestra vista. Así que lo primero será mirar la previsión meteorológica. Donde esté el anticiclón, para allá nos vamos. Pero primero hay que escoger destino, y en esto también puedo ayudaros…

¿Tenéis niños? Os recomiendo Finlandia.

Nuestra primera escala será Helsinki. Conviene saber que en el centro de la ciudad encontrareis una pista de hielo. A los finlandeses les encantan los deportes fríos, y la pista siempre está llena de jóvenes y no tan jóvenes que se deslizan con una habilidad pasmosa. No os recomiendo probar, claro… Pero podéis tomar algo caliente en el bar acristalado que hay al lado de la pista mientras observáis como vuestros hijos ponen a prueba su equilibrio. Una buena manera de ocupar el tiempo en las largas noches de invierno. Pero no nos vamos a quedar aquí. Vamos al norte, claro. Nos espera Rovaniemi, la ciudad de Papa Noel. Podemos ir en avión, pero a nosotros nos encantó el tren nocturno. Duermes en litera, la calefacción funciona de maravilla y el traqueteo del tren te va meciendo como si estuvieras en una cuna. Y para los más pequeños, el propio viaje ya es una aventura.

Cuando llegas a la estación de Rovaniemi alguien os estará esperando. Todo está controlado. Puedes estar a 15 o 20 grados bajo cero pero tu coche está en el parking con el motor encendido y la calefacción a tope, o sea que no te preocupes. Las carreteras están cubiertas de nieve, pero los neumáticos de contacto son de gran ayuda. Así que, en poco rato, estaréis ya en marcha, directos a disfrutar de la experiencia. Hay una visita obligatoria: la casa de Papa Noel. Está en un centro comercial que te recibe con un gigantesco termómetro para que te puedas hacer la foto y enviar a la familia la prueba de las temperaturas que has soportado (es pura información, no había pensado en dar envidia…) También hay alguna atracción tipo trineos, paseo en reno y, en el edifico principal una cola demasiado larga para visitar a nuestro personaje, de carne y hueso, en este caso el más barbudo que he visto en mi vida. A los niños les encanta, seguro.

Pero ¿y las auroras? Ya… en Rovaniemi se pueden ver a veces, pero os recomiendo ir un poco más al norte. Para eso tenemos coche. La verdad es que cuanto más al norte, más opciones vamos a tener. Nosotros fuimos hasta Inari, y alquilamos un refugio de madera en el bosque, a la orilla de un lago. Imprescindible acordarse de enchufar el coche a un calentador de motor una vez aparcado, si queremos arrancarlo al día siguiente. Y, claro, igualmente imprescindible desenchufarlo antes de salir, para no cargarse la instalación… No hay mucho que ver en Inari. La oferta es un pequeño zoo de fauna ártica, paseos en reno, bares de lugareños que beben cerveza al por mayor y empresas que ofrecen salidas para ver auroras, claro. Si no queréis complicaciones, esta opción no está mal. Pero las carreteras son las que son y donde van ellos podéis ir vosotros también con vuestro coche. Miras la previsión del tiempo, apuestas por una zona, y allá vamos. Si tienes la suerte que tuvimos nosotros te puede coincidir la Noche Vieja con un espectáculo en el cielo. Que no cierra. Y que es gratuito. Sólo hay que estar en el lugar indicado en la hora apropiada.

¿No tienes niños? ¿Vas sola, con tu pareja o con tus amigos en busca de las auroras boreales?

Bueno, entonces quizás te recomiendo otro sitio para disfrutar de las auroras boreales. Dejaremos a Papa Noel para otra ocasión, y nos iremos a Tromso, a Noruega. Tiene la fama de ser la capital de las auroras boreales, y con razón. Tromso es una ciudad cosmopolita y un importante centro cultural. Y, lo que más nos interesa, está situada en las orillas del mar Báltico. Hay pocos bosques en la zona (comparado con Inari) y por lo tanto la probabilidad de nubes es más baja y, claro, la de tener auroras es más alta. Claro que nunca tendrás una garantía, pero una semana en Tromso en invierno es lo más parecido a lo que estamos buscando: Ver el cielo encenderse y apagarse en un baile de luces que no vas a olvidar en la vida. ¿Te animas?

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Marta Vilamitjana

Directora de Matoke Travel – La agencia de los viajeros y colaboradora de pregnantis.com

marta@jaumesane.com
jaumesane.com/matoke-travel.html